La batalla de la mente

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Proverbios 23:7 dice: “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él”. Nuestros sentimientos y acciones siempre estarán gobernados por los pensamientos, ese el verdadero campo de batalla y allí es donde debemos trabajar y tomar mas cuidado en nuestra vida.

Es necesario entender que la batalla por la mente no es simplemente natural, es espiritual (Efesios 6:12). Satanás odia y quiere destruir a todos los seres humanos, pero muy en especial a aquellos en los cuales puede oler el potencial y el propósito de Dios. El constantemente probará sus mejores y más sutiles armas para matar y destruir: “el engaño y la mentira”.

El enemigo siempre mentira acerca de Dios y acerca de ti enviando pensamientos en el aire que podemos escuchar y percibir en nuestra mente en forma de primera persona. Él siempre está sembrando la duda y el temor. Dios no es bueno, Dios no es justo, Dios no hará nada por ti, Dios no tiene cuidado de tu vida ni de tus sueños. Dios quiere detenerte y frustrarte sin motivos razonables. Dios bendice a otros pero no a ti. Nunca serás suficiente. No lo lograrás, no tienes propósito, eres un fracaso, no tienes talento. Para de luchar, no vale la pena tus esfuerzos, no llegaras a ninguna parte, etc. A esto es lo que la Biblia le llama “los dardos de fuego del maligno” (Efesios 6:16).

Si adoptamos esos pensamientos negativos y mentirosos como nuestros, podemos contar que seremos paralizados, derrotados y alejados de nuestro propósito. Sin fe, sin esperanza, sin expectativas de lo bueno que Dios tiene para los que le aman, verdaderamente estaremos siempre sumergidos en la depresión y el fracaso.

La buena noticia es que tenemos armas espirituales con las cuales podemos combatir todo ataque a nuestra mente. 2 Corintios 10:4-5 dice:

“Porque las armas de nuestra milicia no son humanas, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,”.

Estás batallando con pensamientos negativos? Qué puedes hacer?

Primero, sácalos a la luz, descúbrelos y ora renunciando a ellos. Pide que tu mente sea llevada sujeta a la obediencia a Cristo (2 Corintios 10:5). Toma el control y no dejes que tu mente divague sin propósito a los lugares donde no debe ir. Como dijo Martin Lutero: «No puedes evitar que los pájaros vuelen sobre tu cabeza, pero sí puedes evitar que te aniden en ella.»